"En el mundo hay dos superpotencias, la primera es Estados Unidos, la segunda eres tú, la opinión pública."

José Saramago.

[...]Qué más puedo anhelar si el tiempo es un pájaro de alas cortas que vuela alto y fuerte. Qué más puedo saber cuando los glaciares desaparecen[...]

"No puedo pensar que todas las batallas están perdidas, pobre de aquel que nos recuerde que la historia se termina... prende la luz..."

dissabte, 6 / juny / 2009

punto y... seguido

"Pasan después los años y las páginas,

igual que el resplandor de trenes en la noche,

y uno aprende a dejarse la piel en esta vida.

No son verdad las aguas serenadas,

ni los vientos pacíficos,

cuando se toca la raíz del viaje.

Pero se busca una estación de tránsito,

y sólo nos importan

los misterios con nombre y apellidos."

Luis Garcia Montero


Quizá sea ahora el momento de reflexionar.. casi es necesario mirar atrás, ver el camino recorrido para ser conscientes de lo que hemos vivido o simplemente para regodearse en la nostalgia.

Recorrer lo pasado es reafirmar aquello en lo que he creído siempre y lo que ha caracterizado mi manera de ver la vida hasta ahora. Algo que olvidamos a veces cuando las metas, el trabajo, el ajetreo del día a día no nos dejan tiempo para nada, y es la importancia de las personas con las compartimos el camino.

Hubiera sido demasiado triste después de seis años y de tantas horas en ese instituto haberme llevado sólo una nota numérica y un puñado de conceptos y teorías.

Sé que no ha sido así, he tratado siempre que las personas que he tenido cerca fueran algo más que un nombre o simplemente parte del paisaje cotidiano.

Al echar la vista atrás apenas puedo reconocer a la niña que entró por primera vez a ese bullicio de vida que es el instituto. Sin embargo, poco tienen que ver mis cambios con las matemáticas, la lengua o la historia. Y no es que no las valore, pues de ellas también se pueden sacar algunas conclusiones importantes y son buenas herramientas. Pero mi experiencia en el instituto ha tenido otro significado. Ha supuesto crecer como persona, conformar mi personalidad y elegir de todas las opciones posibles una por la que conducir mis pasos. Y en esto tienen mucho que ver las gentes que han pasado por mi lado, no tanto en su relación directa conmigo, sino con su manera de vivir y de entender la vida. Las ha habido de todo tipo: profesores, algunos me han enseñado lo más detestable, aquello que jamás quiero ser y que intentaré evitar a toda costa, para que mi vida no se vaya destiñendo con los años. Otros sin embargo, a los que admiro profundamente, me han servido de referente, cada uno con una manera distinta de entender la vida me han mostrado sabiduría en cada paso. Por suerte algunos de ellos puedo considerarlos como amigos.

Compañeros y amigos, ellos han sido testigos directos de lo vivido, hemos sido cómplices, compartido experiencias, aprendido juntos y sobretodo nos hemos divertido mucho. ¿Qué será de nosotros dentro de unos años?

También ha habido desengaños, decepciones, impotencia, indignación… probablemente si algo se quedó en el trayecto fue la ingenuidad y la inocencia. Descubrí que también detrás de los actos de los hombres se pueden ocultar verdades que dan ganas de vomitar.

No obstante, en estos días que son el final de tantas cosas, me emociona ver como emergen los sentimientos, los gestos de agradecimiento, las diferentes maneras que tenemos de expresar que lo vivido ha valido la pena.

Probablemente todo esto pasó por mi cabeza hoy, en mi última clase de filosofía, donde el profesor puso punto i final al curso con un pequeño gesto que para mí fue tan grande y conmovedor. Sacó de una bolsa de tela muy bonita un acordeón y nos tocó esa canción de despedida tan clásica: “l’hora dels adéus”. Ese fue su gesto de agradecimiento. Probablemente algo que seguirá conmoviéndome durante mucho tiempo.