El despertar de la lucidez puede no suceder nunca, pero cuando llega, si llega, no hay modo de evitarlo; y cuando llega se queda para siempre.
Cuando se percibe el absurdo, el sinsentido de la vida, se percibe también que no hay metas y que no hay progreso. Se entiende, aunque no se quiera aceptar, que la vida nace con la muerte adosada, que la vida y la muerte no son consecutivas sino simultáneas e inseparables. Si uno puede conservar la cordura y cumplir con normas y rutinas en las que no cree, es porque la lucidez nos hace ver que la vida es tan banal que no se puede vivir como una tragedia.
Es un don y un castigo, está todo en la palabra: lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio; pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de luz y de ferous, que quiere decir “el que tiene luz”, el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto; el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, el único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez: el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.
El lúcido puede seguir viviendo mientras conserve el instinto de la especie, el impulso vital. Es muy posible que, con los años, esa fuerza oscura e instintiva se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la fe; hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita reemplazar el impulso animal perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es muy difícil de mantener. De repente, sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue, se puede o no se puede. Y si no se puede no hay culpa. No importa el amor de los otros ni el amor que uno siente por ellos: si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, pasa la ausencia. Se conoce la muerte antes de morir, es un final antiguo, un final muy común, es un final deseado que se espera sin temor porque uno lo ha vivido ya muchas veces. Todo da igual."




4 comentarios:
La selección de texto dice mucho de ti, de tus inquietudes íntimas que se sienten reconocidas en este texto lúcido y existencial. La vida está condicionada por la muerte y acaba inevitablemente en la derrota. Mientras tanto hay que vivir sabiendo (si uno es lúcido) que nada tiene demasiado sentido, que todo es inútil y que todo da igual. Dependemos del tic-tac de reloj, del azar, de las circunstancias y el final es fácilmente previsible. Pero entre tanto no da todo igual. El existencialismo se planteó estos debates y salió con la convicción de que somos nosotros los que, a pesar de todo, construimos nuestra vida, es nuestra pequeña obra de arte de la que podemos sentirnos orgullosos (quizás esta palabra no sea oportuna) o no. Hemos de hacer de nuestra vida algo hermoso, algo que perdure más allá de nosotros mismos aunque todo dé igual y vayamos a ser olvidados. Un abrazo.
Hola,
Tienes un sitio bueno e interesante.Soy licenciada en la literatura espanola y en mi blog he puesto los escritos literarios y lo del cine. Puedes visitarlo y escribeme tu idea.
Podrias darme tu correo?
Fateme
después del comentario maestro de Joselu no voy a añadir nada más pues lo ha dicho todo.
a mi me interesaría saber más sobre esta película. Nunca había oido nada sobre ella y por los fragmentos creo que me puede interesar.
con respecto al mail, me dijiste que por Internet es fácil encontrar cosas en cataláb, tienes razób, en castellano también y en francés y en todos los idiomas, lo difícil es encontrar cosas que valgan la pena y en catalán aún no he encontrado ningún blog
saludos
ei maricarmen como te va, espero que no te desvies mucho del tema y sigas con las energías alternativa, en concreto con la que se te da mejor.
saludos y nos vemos en el insti
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